Albert Sabater Pla

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El coronajeta.






6 de julio de 2020


 

La crisis sanitaria provocada por el coronavirus ha traído consigo una crisis económica a la cual, según los expertos, solo le estamos viendo las orejas.
Muchas empresas han tenido que utilizar los ERTES (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) para intentar aliviar lo máximo posible la carga económica a aquellas que tuvieron que parar sus actividades por completo o en una gran parte, por lo menos. Se les ha facilitado el acceso a los créditos ICO con unas condiciones extremadamente ventajosas y otro tipo de facilidades  económicas y de contratación a las que muchas, o ninguna, familia puede acceder.

Pero del mismo modo que han aparecido ambas crisis, la sanitaria y la económica, ha aparecido otra tan contagiosa como la primera: la de la jeta empresarial. Y es que una ocasión de desventaja como la presente no iba a ser desaprovechada por los lobos y las hienas.

“Quédate un poco más”, “ven este domingo”, “No puedo pagarte el kilometraje igual que antes”, “ahora tienes que hacer más funciones por el mismo sueldo”… sin duda estas son algunas de las frases más utilizadas por la patronal desde que la actividad empresarial se ha reactivado de nuevo.
Algunos incluso traspasan la línea de la decencia para acudir a la bajeza de la guerra psicológica: “es por tus compaĖeros”, “piensa en la empresa”, “hoy por mí, maĖana…” Seguro que ante estas “brillantes” frases a más de uno le vendrá a la cabeza aquel día que pidió cambiar el turno para llevar a sus hijos a la cabalgata de reyes, o para beneficiarte de los días que te tocan por la operación de tu padre o de tu hijo y sus peticiones no fueron atendidas. Y es que al igual que en el Monopoli, la banca siempre gana, en este caso la patronal, por que si hay algo cierto en el mundo laboral es que a quien siempre le toca pagar el pato es al trabajador.

Bienvenidos a la era del coronajeta, barra libre para los excesos y abusos de la patronal por “el bien de todos” no sea que al final, los ricos también lloren y de sus lágrimas broten créditos especiales, y empleados cuyos sueldos ha pagado el estado.

ņCrisis económica?, sí, pero una crisis que no ha afectado a todos por igual, y unos flotadores que no han llegado a todos, como siempre solo a los más poderosos.

Esperemos que las farmacias oferten paqs de mascarillas y vaselina, a más de uno le hará falta para curarse del "aposindicalismo" eficiente que sufre este país.

Feliz coronajeta a todos.